terapia para adolescentes
Un espacio terapéutico para sostener la búsqueda de identidad, la construcción de autonomía y los vínculos en un momento de profundos cambios.

La adolescencia: una etapa de transformación
Desde los primeros años de vida comenzamos a construir los cimientos sobre los que se asentará nuestra identidad adulta.
En la adolescencia, esos cimientos se reactivan: es una etapa de profundos cambios físicos, emocionales y sociales, en la que el sujeto se enfrenta a la tarea de definir quién es y quién quiere llegar a ser.
Es un período de búsqueda, de redefinición de los vínculos y de construcción de autonomía. A veces, este proceso se acompaña de confusión, ansiedad o conflictos, tanto para el propio adolescente como para su entorno.
el papel de la familia
Es común que los padres sientan que “ya no reconocen” a su hijo o que la comunicación se vuelve difícil.
Por eso, el trabajo terapéutico con adolescentes puede incluir también espacios de orientación para las familias, cuando es necesario, a fin de comprender mejor lo que ocurre y acompañar sin invadir.
La terapia se convierte así en un espacio de escucha, comprensión y sostén, donde el adolescente puede expresar lo que no logra poner en palabras, encontrar sentido a sus vivencias y desarrollar recursos para afrontar esta transición hacia la vida adulta.
una mirada amplia: desde el inicio de la vida a la adolescencia
Desde mi práctica, abordo también la psicología perinatal (embarazo, parto y posparto), entendiendo que la salud mental comienza en los primeros vínculos y se construye a lo largo de todo el ciclo vital.
Esta perspectiva permite comprender las dificultades de la adolescencia dentro de una historia más amplia, donde cada etapa tiene un sentido y una continuidad.
Si quieres ver algunos ejemplos de situaciones por las que muchas familias deciden pedir ayuda en la adolescencia, visita la sección de Motivos de consulta.
